miércoles, 30 de marzo de 2011

Los elementos de la crónica

La crónica es un género periodístico que reúne información y opinión. Aúna en muchos casos elementos correspondientes a la noticia, al reportaje y al análisis por lo que implica una gran documentación y conocimiento previo del tema que se va a tratar.

En los principales medios las crónicas están firmadas por grandes personajes que tienen una experiencia acreditada. De este modo el lector puede ver claramente el estilo del cronista e incluso, si es asiduo al medio, puede reconocerle fácilmente.

Siguiendo la guía marcada por Alex Grijelmo en su libro “El estilo del periodista” es importante recalar en ciertas cuestiones como la manera en que en un texto de este tipo deben ser vertidas las opiniones.

A pesar de que la crónica es considerada un género interpretativo, o al menos mixto; las opiniones no deben cruzar la línea que separa esto de un artículo. La esencia reside en la transmisión de lo acontecido en un lugar o momento determinado desde los ojos del profesional permitiéndose licencias descriptivas, aunque no valorativas. En este caso se debe establecer un claro equilibrio entre la opinión y la documentación.

Este equilibrio es claramente explicado por Grijelmo y es que afirma que “hay que interpretar siempre con fundamento, sin juicios aventurados y además de una manera vinculada a la información”. También afirma que se debe evitar la “frase aparte”, es decir, una opinión debe formar parte de una sentencia informativa y no debe ir después de la misma emitiendo así un juicio de valor.

Bajo estas premisas, las principales herramientas con las que cuenta el periodista para desarrollar sus crónicas son tres: los verbos, los adjetivos y los adverbios. Todos ellos serán, como en todo texto, básicos pero también peligrosos. La utilización, por ejemplo, del verbo ser debe ser reservada a las cuestiones puramente informativas y para las opiniones utilizar expresiones no tan rotundas como “parece que”. En cuanto a los adverbios y los adjetivos el procedimiento es el mismo. En ambos casos deben utilizarse de manera descriptiva y no valorativa.

Existen diferentes tipos de crónicas según muestra el “Manual de periodismo” de Vicente Leñero y Carlos Marín:

- Crónica informativa: Se trata de la más utilizada en los diarios de información general y es la que más estrictamente se ajusta a las peculiaridades explicadas anteriormente.

- Crónica opinativa: Agrupa las crónicas con más carga de opinión y que podrían alejarse un ligeramente de lo visto hasta ahora. Frecuentemente entran en este tipo las deportivas, taurinas o cinematográficas y cuentan con peculiaridades y licencias que explicaremos más adelante.

- Crónica interpretativa: En este caso, además de una descripción del “qué” presenta el “por qué”.

Otra de las características que permiten identificar una crónica es la exposición cronológica de los hechos que trata de poner en situación al lector para acercarle lo más fielmente el acontecimiento narrado por el periodista.

Casos peculiares de este género son las crónicas deportivas, taurinas y cinematográficas. Como explica Alex Grijelmo, a pesar de que en este tipo de narraciones podrían hacerse sujetos a lo descrito al principio, sin por ello “sufrir ninguna merma”; la actualidad es bien diferente.

Tomando como la máxima expresión de la “peculiaridad” a las crónicas deportivas, se ven a diario casos en los que un texto aparece cargado de adjetivos y valoraciones y vacío de información. En muchos casos es así porque éstas van reforzadas por noticias o cuadros en los que se ofrecen los resultados por lo que el cronistas se queda con la única labor de presentar, cronológicamente, su opinión acerca del desarrollo de la competición. Son muchas las ocasiones en las que el lector ya conoce cómo se ha desarrollado la competición pero acude al medio únicamente para saber la opinión de su cronista por lo que quizás de aquí vengan las licencias que éstos se permiten y que en cierto modo alejan a estos tipos de la esencia de la crónica.

Tras observar desde muchos ángulos las necesidades de este género, y a pesar de la singularidad de estos últimos, se puede concluir que la clave de una buena crónica reside en la descripción cronológica de un hecho con una gran base documental y dejando de lado opiniones que puedan editorializar el texto.

Bibliografía

• "El estilo del periodista", Alex Grijelmo
• "Manual de Periodismo", Vicente Leñero y Carlos Marín


Diana de Lucas Campos
Puerto González Diez
Diego de las Peñas López-Ballesteros
Victoria Martín de la Cova

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